martes, 8 de noviembre de 2011

de Barro

Quemé las hojas
lejos de palabras imprecisas
te miro desde aquí
huérfano de quimeras
senda inherte, y un vano humo
sin más respuestas
pintándote apenas
vivificando cada episodio
acaso, ya un absurdo
solo sueños periféricos.

martes, 4 de octubre de 2011

Agostos

Hoy desenvaino este pesar
esgrimo las palabras más mías
esparciendo agostos y hojas
floreciendo un sol de papel
sigo sin entender o callo tu espera
germinan otras certezas.

Una agonía estancada
tus huellas en mi guitarra
y un aguijón certero, tal vez
que penetra este corazón
se filtran rayos de luna
vacío, te llevaste mis días.

No sé...

lunes, 29 de agosto de 2011

La canción desesperada

Emerge tu recuerdo de la noche en que estoy.
El río anuda al mar su lamento obstinado.

Abandonado como los muelles en el alba.
Es la hora de partir, oh abandonado!

Sobre mi corazón llueven frías corolas.
Oh sentina de escombros, feroz cueva de náufragos!

En ti se acumularon las guerras y los vuelos.
De ti alzaron las alas los pájaros del canto.

Todo te lo tragaste, como la lejanía.
Como el mar, como el tiempo. Todo en ti fue naufragio!

Era la alegre hora del asalto y el beso.
La hora del estupor que ardía como un faro.

Ansiedad de piloto, furia de buzo ciego,
turbia embriaguez de amor, todo en ti fue naufragio!

En la infancia de niebla mi alma alada y herida.
Descubridor perdido, todo en ti fue naufragio!

Te ceñiste al dolor, te agarraste al deseo.
Te tumbó la tristeza, todo en ti fue naufragio!

Hice retroceder la muralla de sombra,
anduve más allá del deseo y del acto.

Oh carne, carne mía, mujer que amé y perdí,
a ti en esta hora húmeda, evoco y hago canto.

Como un vaso albergaste la infinita ternura,
y el infinito olvido te trizó como a un vaso.

Era la negra, negra soledad de las islas,
y allí, mujer de amor, me acogieron tus brazos.

Era la sed y el hambre, y tú fuiste la fruta.
Era el duelo y las ruinas, y tú fuiste el milagro.

Ah mujer, no sé cómo pudiste contenerme
en la tierra de tu alma, y en la cruz de tus brazos!

Mi deseo de ti fue el más terrible y corto,
el más revuelto y ebrio, el más tirante y ávido.

Cementerio de besos, aún hay fuego en tus tumbas,
aún los racimos arden picoteados de pájaros.

Oh la boca mordida, oh los besados miembros,
oh los hambrientos dientes, oh los cuerpos trenzados.

Oh la cópula loca de esperanza y esfuerzo
en que nos anudamos y nos desesperamos.

Y la ternura, leve como el agua y la harina.
Y la palabra apenas comenzada en los labios.

Ese fue mi destino y en él viajó mi anhelo,
y en él cayó mi anhelo, todo en ti fue naufragio!

Oh, sentina de escombros, en ti todo caía,
qué dolor no exprimiste, qué olas no te ahogaron!

De tumbo en tumbo aún llameaste y cantaste.
De pie como un marino en la proa de un barco.

Aún floreciste en cantos, aún rompiste en corrientes.
Oh sentina de escombros, pozo abierto y amargo.

Pálido buzo ciego, desventurado hondero,
descubridor perdido, todo en ti fue naufragio!

Es la hora de partir, la dura y fría hora
que la noche sujeta a todo horario.

El cinturón ruidoso del mar ciñe la costa.
Surgen frías estrellas, emigran negros pájaros.

Abandonado como los muelles en el alba.
Sólo la sombra trémula se retuerce en mis manos.

Ah más allá de todo. Ah más allá de todo.

Es la hora de partir. Oh abandonado!

(escrito por Pablo Neruda, año 1924)

miércoles, 24 de agosto de 2011

No más

No me queda más que tu nombre
letras multicolores en el viento
vos, lejana en los días
pero cercana en mi añoranza.

No me quedan más que preguntas
tejiendo redes, anémico de certezas
vencido por la inercia voy
a tientas, te llamo buscándote.

jueves, 11 de agosto de 2011

Miel

Tu sonrisa lunar, despojada
estrella de miel, delicada
gotas de cuarto menguante
se filtran por la ventana
y rocían tu desnudez
prófugos de las horas
en un puerto incierto
entre vestigios de palabras
y delicias de este amor.

miércoles, 27 de julio de 2011

Hojas amarillas

Ramificando pensares
se perfila otra noche
el humo asciende
y amarra paisajes hostiles.

Pintaste un atajo, o dos
pero no torciste la inercia
llueve tu alma huraña
entre mieles y fantasías.

No sé si esperarte
no sé si provocar tu cielo
ciertamente hoy es otro día
desafiante, azaroso, distante.

martes, 21 de junio de 2011

Lápiz, otoño

Algo no vibra bien, puedo captarlo
entre absurdos y ansias
pensamientos que ondean
relativizando puntos cardinales.

Claustro otoñal, de verdores esquivos
yo me quedo vulnerable aquí
y un rayo de sol acaricia
el silencio de mis pasos descalzos.

El viento silba entre los árboles
la ciudad se aferra a su inercia
errante transita mi húmedo pensar
entre atajos y metáforas torpes.

jueves, 16 de junio de 2011

En espiral

Desvanece otra espera
te busco entre lágrimas secas
aguardando que aquel viento
esparza todas las hojas.

Desvanece otra utopía
deslizándose en sutil espiral
desprendidos de días y horas
escribimos de esquinas y lunas.

Desvanece una quimera
fuiste orquídea del tiempo
ahora debemos retomar certezas
y pasar a retiro al delirio.

Hasta anestesiar la locura
para adormecer ansias y vuelos
quizás sea el antídoto,
el recurso más próximo.

miércoles, 1 de junio de 2011

En el espejo

Va cayendo este día mudo
en su rastro, una estela rojiza y dorada
mi mirada se pierde rayana
este trance ha sido hostil
aunque no menos que la indiferencia.

Las palabras ya suenan vacías
fue no desprenderse de aquella luna
las angustias de no poder, de no ser
destiñeron canciones, acaso era así
siguen siendo rumbos paralelos.

La sed nos movilizó hacia allá
otras aguas ahora nos dividen
entre ecos de euforias ya lejanas
ya es tiempo de rearmar este viaje
yo guardaré estas hojas en algún cajón.

martes, 24 de mayo de 2011

de Tiza

No quiero buscarte
ciertamente este tiempo
es ajeno y me traspasa
puedo salir tras tu rostro
pero enmudecieron mis ansias.

De todas maneras
puedo captar aquel designio
¿qué hacer entonces?
¿abrazar el dolor?
¿empuñar la rebeldía?.

Ondulándose a lo lejos
las delicias de melancolía
no se si es pánico
no se si es que no resisto.

No quiero buscarte
... sé que te encontraré.

viernes, 20 de mayo de 2011

Eternidad en la finitud

Un sonido en esta brisa
precipita este desahogo,
en un barco de papel
tomo nota de este otoño
y cuento mi dicha al cielo.

Siempre es una melodía
ya sabés, te pienso
este camino es cierto
mi alma no puede callarlo
yo sé, permanecés
eternidad en la finitud.

miércoles, 18 de mayo de 2011

Ciega sed

La sed ciega, ceñida de azul
moviliza estas letras
en mares revueltos
donde surca este sentir.

Horizonte, estación próxima
contemplo tus nubes
besos tus rincones rosados
acaricio tus palabras.

Remendar delirios olvidados
quiero salir de viaje lejano
un refugio calmo y presuroso
somos prófugos noctámbulos.

miércoles, 4 de mayo de 2011

Tu halo es

Permanecés allí
sosteniendo los pasos
un beso suave bajo el sol
soltás tu canción cada día
silenciosa, prendes un instante
trascendiendo cada invierno
navegando los veranos
en medio de la vida, echamos raíces
alimentando utopías, limpiando sales
entre senderos imprecisos
custodiando el verdor del existir
atesorando una plegaria primitiva
pero no hay nada cerrado
el viento me sopla tu nombre.

martes, 3 de mayo de 2011

Tangencial

Sequedad, no un manantial
te espero en el jardín prometido
a medias, ya se desliza el otoño
acaso sea todo un absurdo
sobre el umbral de una hoja amarilla
viendo golondrinas en la lejanía
el cielo se me vuelve aplastante
quimeras que no traspasaron mis días
las leo y solo tiemblo al escarbar
solo resta dormir estas letras
que el silencio acaricie los pliegues
hasta que tu sonrisa se vuelva extraña.

domingo, 1 de mayo de 2011

Ernesto Sábato: Un pesimista que llega a la esperanza después del dolor

entrevista publicada por Diario Clarín

Ernesto Sabato acaba de publicar sus memorias. Es el primer libro suyo que aparece en décadas. En un diálogo exclusivo con Clarín, Sabato dijo que llegó a la decisión de terminarlo luego de la muerte de su hijo Jorge.

Ernesto Sabato está ahora solo en la casa de Santo Lugares. Allí vivió durante décadas con su mujer, Matilde, que murió este año. La casa tiene un jardín muy frondoso. Al final de un sendero, entre árboles y plantas, la la casa apenas se ve. Sabato y Matilde construyeron allí, a lo largo de los años, un ambiente confortable, poblado de estanterías blancas con libros, muy iluminado. También hay árboles en el fondo, al que se asoma el estudio donde Sabato pinta sus cuadros.Antes del fin, el testamento del escritor, es el primer libro nuevo que publica en mucho tiempo. El recorrido empieza en la lejana infancia y en la adolescencia, en la encrucijada que se le presentó cuando era una promesa de la ciencia, escenarios ya conocidos porque sobre ellos habló en muchas entrevistas. No obstante, en este caso, tienen el sabor de la reflexión sobre lo hecho. Y el de un manual sobre sus ideas de aquellos tiempos y de hoy. Pero el gesto de recopilar sus pensamientos es -o parece- una apuesta por el futuro. Lo confirmará a lo largo del diálogo que mantuvo con Clarín, el único medio escrito para el que decidió hablar sobre este trabajo suyo.

-¿Cómo se decidió a escribir este libro?
-Siempre fui muy resistente a escribir lo que habitualmente se denominan memorias, en primer lugar y fundamentalmente porque soy un desmemoriado. Cuando empecé el Colegio Nacional de la Universidad de La Plata, ya era para mí una dura y en cierto modo triste angustia, que se revelaba en los exámenes de historia y geografía. Un caso grotesco fue cuando en un examen escrito debía contestar sobre Catalina de Medicis y lo hice sobre María. Pero algo más grave que mi falta de memoria me impidió seguir adelante con este libro, y fue el creciente espanto que me produce la sociedad en la que vivimos y la desolación con la que temblé por años pensando en el futuro de la humanidad. Paradójicamente, la muerte de mi hijo Jorge me llevó a una necesidad visceral del sentido de la vida absoluta. Y el dolor me entreabrió la esperanza.

El libro no es crónica de sucesos sino un cuaderno de pensamiento de un único protagonista, Sabato. Y él lo hizo como negándose a terminarlo, no por miedo a que con él termine su vida sino porque -confiesa en las Palabras preliminares- no sabe si merece la confianza que -le dijeron- los jóvenes tienen en su palabra: Tengo graves defectos que ellos no conocen, se justifica. De todos modos, esta cruza de memorias, diario y reflexiones finales, salió.